Parroquia celebra Misa de Vísperas de Navidad

Durante la noche del 24 de diciembre, a eso de las 8:00 p.m, se celebró la Misa de Vísperas de Navidad, en espera del nacimiento del Niño Jesús, actividad que congregó a una gran cantidad de feligreses. 

La Ceremonia fue presidida por el Párroco Eliseo y concelebrada por los sacerdotes vicarios y tuvo, desde el inicio, algunas connotaciones especiales que la liturgia propone para la mejor vivencia del misterio celebrado. 

La imagen del Niño Dios acompaño a los presbíteros -revestidos todos de casulla-, en la procesión de entrada, y antes del canto del Gloria los presentes escucharon la proclamación del anuncio del nacimiento de Cristo mediante el canto del antiguo texto de la “Calenda”, en el cual se recuerda que Jesús, redentor del hombre, es el centro del cosmos y de la historia. 

Durante el canto del Gloria se encendió la quinta vela de la Corona de Adviento, cuyo significado es la presencia de nuestro Señor Jesucristo en medio de la asamblea como la luz del mundo. 

En la homilía, el Párroco instó a los congregados en el sentido de interpretar la navidad como una fiesta de esperanza, unión, humanismo y encima de todo de solidaridad para con los más necesitados. 

Subrayó, además, que esta gran fiesta debe ser vista como un elemento principal para la unión entre hermanos en convivencia con los valores del Evangelio. Pidió también practicar el bien durante la jornada festiva y todo el año, buscando el amor al prójimo, felicidad, reconciliación, unión y otras virtudes, fortaleciendo así la paz que Dios dio a su pueblo a través de su hijo "Jesucristo". 

Antes de realizar la bendición final, el Párroco agradeció la presencia de todos los asistentes y de quienes prepararon con mucha dedicación la eucaristía de Navidad; así mismo, se coreo junto a todos los presentes la canción de época: ¡Feliz Navidad! 

Culminada la Eucaristía los fieles se acercaron con piedad para venerar la sagrada imagen del Niño Dios, participando en un clima de respeto religioso. 

La Navidad es una de las fiestas más importantes de la Iglesia -junto con la Pascua y Pentecostés-, que celebra el nacimiento de Jesús en Belén. Es tan importante que su celebración se extiende por ochos días. Celebrar la octava es una práctica que tiene sus raíces en el Antiguo Testamento. Los judíos celebraban las grandes fiestas por ocho días y la Iglesia nunca perdió esta bella costumbre.


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